Philip Kotler utilizó el término anti-marketing para referirse a aquellas acciones encaminadas a disminuir el interés de los consumidores hacia un determinado producto o servicio. Ponía el ejemplo de un campo de golf saturado de socios, que inicia una campaña destinada a reducir su número para no erosionar la experiencia de los jugadores y huir de la masificación. Me cuesta imaginar cómo se puede orquestar un plan semejante si no es echando a patadas directamente a los menos rubios, los menos altos, los que menos dinero tienen…Dr Martens, una marca clásica posicionada desde los 60 alrededor de valores como el aperturismo, la mentalidad cosmopolita o la ruptura de cadenas con la rígida moral de otros tiempos, de repente y sin quererlo se ve asociada con el colectivo skinhead.
¿Qué hacer? La empresa no puede vivir sólo de las ventas a ese colectivo, y la asociación entre esta minoría y el producto, impide la llegada de públicos más masivos a la marca.
Dr Martens pronto movió ficha: dejó de fabricar en Gran Bretaña, incorporó a su surtido nuevos productos y materiales ecológicos. Con ello pretendía distanciar a la marca de ese grupo social con el que no quería seguir identificándose. Si hoy visitas su web, lo que más te cuesta encontrar es ese par de botas rojo cereza que les hicieron famosos. sus modelos más vendidos son en la actualidad zapatos infantiles, calzado de trabajo y ¡sandalias veraniegas!
Sin embargo, basta acudir a un estadio de fútbol un domingo cualquiera para darnos cuenta de que las botas son una parte indispensable del atuendo del coletivo skin.
Food for thought, como dicen los ingleses: mira por dónde desprenderse de un cliente/grupo de clientes puede ser tan dífícil o más que haberlos captado.
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Mira por donde, lo primero que me encontré al hacer click a la web de Dr. Martens son un banner a las botas rojo cereza. Y al hacer click en ese banner una nota que pone Crazy Bomb Cherry Red en venta exclusiva aquí (en la página).
Cierto, veo que acaban de renovar el look de la página. En todo caso Dr Martens es solo un ejemplo para poner en contexto la paradoja de cómo un cliente puede ser indeseable para una marca. Gracias por tu comentario.