Escribí este artículo hace unos meses, durante la celebración del Eurobasket de Polonia. Si ya de por sí ver el mismo anuncio 10 ó 12 veces mientras intentas ver un partido de basket es una tortura Guantanameña, si se trata de un anuncio de coches lo es mucho más. Me explico: durante las dos semanas que duró el campeonato, el spot de un coche se paseó por la pantalla continuamente (antes de cada partido, después, entre los 4 cuartos, en los tiempos muertos, durante el baile de las cheeleaders...). Cuando concluyó el campeonato, el spot de marras me martilleaba sin parar en la cabeza y sin embargo no lograba recordar la marca. Sigo sin acordarme de quién ...


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