Hace unos días escuché de forma obligada -así como todo el autobús- la conversación de un grupo de amigas sobre su perspectivas laborales.
Al final la conversación se resumía en qué motivaba su vida laboral. Por un lado, la pasión. Aquéllo que hemos anhelado, que nos ayuda a trabajar más animados, incluso cuando los días están llenos de nubes. Por otro, trabajar porque sí, porque hay que pagar facturas y, obviamente, hay que comer. Y, por último, trabajar para ganar dinero a toda costa, no importa las horas que haya que echar, la familia queda relegada a un segundo plano, así como la dichosa vida social.
Esto me hizo recordar un post de Alejandro Suárez titulado El mérito de emprender en España. Algunas frases interesantes:
En España se premia el inmovilismo. Emprender no tiene premio, en ocasiones es sólo una última salida, una búsqueda del autoempleo cuando el tema se torna tan feo que no se ven otras opciones a medio y largo plazo. Pero también existe el emprendedor, el que su profesión es exactamente esa, emprender, es un emprendedor vocacional, no sirve o no quiere trabajar para terceros y seguirá emprendiendo nuevos proyectos toda su vida; con mayor o menor acierto, pero lo hará porque no sabe hacer otra cosa; solo emprender.
Luego hay una que merece ser el título de algún libro, o bien titular de algún post:
Lo que no cabe ninguna duda es de que este país necesita más emprendedores, más iniciativa, más innovación y posiblemente menos funcionarios de espíritu.
Desde la no experiencia, creo que debe haber de todo, de forma tal que en conjunto nos podamos complementar. Lo que sí falta es una cultura del esfuerzo continuo. De hecho, palabras como esfuerzo, sacrificio, beneficio, calidad de vida, conciliación familiar, entre otras, no chocan en absoluto entre sí. Son totalmente compatibles y se necesitan las unas a las otras.
Quizás no hemos aprendido a verlas como un todo, que finalmente se traduce en un progreso constante, pase lo que pase, y ese progreso se vertebra en el resto de la sociedad. Por ejemplo, la cultura protestante se caracterizó por el trabajo bien hecho, por el esfuerzo latente, e incluso por la honestidad. Da la casualidad de que los países más ligados al catolicismo hemos perdido parte de todo eso, y que esa responsabilidad reposa en los hombros de unos cuantos que, si bien se cuentan con varias manos, no son suficientes para contagiar al resto de la población.
En los últimos años hemos visto un curiosísimo movimiendo emprendedor en España. Se ha levantado una conciencia colectiva en diversos sectores que poco a poco ha sabido contaminar parte de esa chispa a otros que, con mayor o menor acierto, han añadido su granito de arena a la “mini” causa. Y no es fácil.
Ser emprendedor tiene toda la pinta de ser algo cansado y de mucho sacrificio. Parte del proceso lo he vivido en mis propias carnes y continuaré en la misma línea. La clave, tal como cualquier otra vocación, creo que está en la pasión.
Mi padre solía decirme, y seguro que si surge la conversación volverá a hacerlo, algo así como “hijo, hagas lo que hagas, sé el mejor”. Yo generalmente respondía algo como “¿y si decido ser barrendero?”, a lo que él solía responder “pues, sé el mejor”.
A todas esas personas que invierten en las locuras de otras porque sí, simplemente gracias, porque forman parte de la misma actividad y porque nos ayudan a crecer.
Creo que algo que ocupa tanto tiempo en nuestra vida debe mantenernos apasionados, porque de lo contrario se convierte en una carga.
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El gran problema de este país es el clientelismo, realmente si tienes contactos a un cierto nivel puedes emprender lo que quieras que el éxito está asegurado, el problema es si lo haces por amor a la profesión y no tienes esos “contactos”, entonces simplemente tendrás una empresa de subsistencia, lo suficiente para comprarte un buen coche y pagar la casa (y desde mi punto de vista cuando haces tantas horas y le pones tanto empeño deberías estar en el escalafón mas alto de tu profesión), además de engordar las cuotas de la S.S. y las arcas de hacienda….una pena oye…
¡Cómo necesitamos tener más y más gente que escriba de forma tan respetuosa y objetiva!
Aunque doblo en años la edad del escritor, me ha hecho recordar la importancia de la pasión en mis responsabilidades diarias, por sencillas que sean. Siempre deberíamos estar en una constante reflexión a ese respecto.
Gracias, Josías.
Ovi
Bueno, quizás quieres tener una empresa de subsistencia. Todo es cuestión de objetivos.
Desde luego los contactos son de las mejores herramientas que cualquier persona, en este caso emprendedores, puede tener. Abren puertas o las cierran, pero en efecto determinan mucho camino.
Creo que el esfuerzo y sacrificio, en la sociedad en la que vivimos, debería tener repercusión directa sobre el resultado que obtenemos, tanto a nivel de producto/servicio como a nivel de beneficio. Lástima que muchas veces no sea así.
Este es un tema que lleva dando vueltas en mi cabeza desde algún tiempo. También deberíamos añadir de quién estás rodeado, porque quizás uno es muy bueno para “echarles horas al asunto” pero no tan bueno para gestionar y sacar el mayor provecho de la actividad.
Un saludo Juan Francisco.
JEJEJEJE, realmente piensas que queremos tener una empresa de subsistencia?, a lo que me refería en el anterior post es bastante sencillo de captar…. Un ejemplo simple: puedo estar 365 días preparando concursos públicos al respecto del sector donde trabajo…y sabes? es penoso escuchar a los propios clientes decirte que el 90% de los contratos están ya adjudicados a esos contactos de los hablaba anteriormente…
Porque?, mi producto es mejor…
Mis colaboradores son fantásticos…
Nuestro trabajo intachable…
Y “muchas horas de trabajo que no se ve”
Sabes?, todo eso en este país importa un carajo…, aquí solo sirven los AMIGUETES.., siento de veras no haberme expresado con suficiente claridad en el anterior post… Por cierto…, ya que eres tan buen gestor, quizás puedas proporcionarme algunos contactos para “gestionarles” los concursos (ya verás que buenos somos gestionando)…
Un saludo y te agradezco tu respuesta, pero como dice el SLOGAN , tienes que viajar mas…
Hola Juan Francisco,
No hablaba de tu caso específico (más que nada porque lo ignoro y porque si así fuera no habrías escrito), así que el que se expresó mal fui yo. Sorry.
Muchos sí quieren una empresa para subsistencia, y es totalmente lícito.
En el tercer párrafo defiendo lo que argumentas. Creo que los contactos son muy importantes, pero así mismo creo que es una lástima que muchas veces no se tome en consideración el empeño, esfuerzo y resultado del trabajo bien hecho, porque es lo que pasa factura a largo plazo.
Los amiguetes se caen, incluso cuando uno ha respondido bien; los contactos se mantienen cuando hemos hecho un buen trabajo y atraen a nuevos contactos.
Tengo dos tareas pendientes: aprender a gestionar y viajar más :-).
Un saludo.