Fe en los insights

Corren tiempos de debates permanentes, de crisis crónicas y de muertes súbitas. Mientras el spot de 30 segundos agoniza, sube la cotización de los contenidos y los anunciantes pujan a la baja por las buenas ideas.

En las agencias, las plantillas menguan, los trainings se rinden, y el resto nos conformamos con trabajar bajo un techo laboral que contribuya a costear el techo personal en el que dormimos.

Ante semejante panorama, una (como yo) se pregunta a qué fe rezarle en el 2009 por aquello de mantener la vocación sin que me asalte la nostalgia de los años vividos. Y para no fallarle a los principios de mi sentido común me arrodillo ante la profesión y suplico que, puestos a creer en algo, nos aferremos a esas verdades de los consumidores que nos regalan los hábitos de su día a día. Si no hay más verdad que la que más se asemeja a la realidad, me parece justo venderla como tal, si encima ese es nuestro modo de ganarnos la vida.

Propongo que nos proclamemos devotos de los insights, defensores de las conductas identificativas y partidarios de las sinergias de la rutina. Empiezo yo misma: “Creo en los insights. Amén”. Y pásalo, anda.

Porque gracias a unos virales que corren por youtube, mi madre ha comprendido que tener una hija que trabaja como directora de cuentas no es un delito, sino una desgracia común que padecen cientos de progenitoras que (curiosamente) se parecen mucho a sus vecinas.

Porque si no fuera por ese tipo simpático que se despierta sorteando estalactitas, no seríamos conscientes de que el invierno no se cura con un pijama de felpa y ese rayo de luz frío que entra poco y mal por la cocina.

Porque “lavar más blanco” y “el frotar se va acabar” deberían ser los lemas feministas del siglo XXI.

Porque cantar gritando cuando conduces es mucho más sano y barato que tomar L-Casei.

Porque no hay república más independiente que la que tiene una puerta que se cierra. Y, sobre todo, porque la mejor forma de hacer creíble cualquier discurso es hacerlo parte de lo qué somos, de lo qué hacemos y lo qué decimos. Y que nadie se engañe. Cada vez hay más espejos, más escaparates y más vitrinas.

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2 comentarios en “Fe en los insights”

  1. Michal

    Estoy totalmente de acuerdo contigo – yo tambien creo en los insights. Amen desde Varsovia, Polonia!

  2. Marco Sapiña

    Me ha gustado el artículo.

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