La merienda de IKEA

Hace unos días no me quedó más remedio que ir, una vez más, a Ikea, para conocer su nuevo catálogo y sus nuevas y atractivas ofertas.

La librería Billy, era una de las mayores tentaciones de la temporada. Por sólo 29€ me podía llevar una en negro marrón, como me gusta. Pero la razón se impuso a la compra por impulso y decidí que con las tres que tengo en casa ya es más que suficiente.

Al acercarme a la línea de cajas me paré en seco. No me lo pasaba a creer. El cartel de ofertas más grande de todo el establecimiento estaba coronando la línea de cajas, como último gran reclamo antes de pagar las compras del día. Era una lona colgante de unos 4×3 metros. Frente a mí tenía la oferta más interesante de todas. La más apetitosa. Sin lugar a dudas la más jugosa. En ese cartel me ofrecían un perrito caliente de Ikea por sólo 50 céntimos de euro. Un precio anticrisis, está claro. Seguro que un precio obsceno para los vendedores de perritos, que lo suelen cobrar a unos dos o tres euros. Si no es así no hay quien saque margen en la venta.

Ahora en Ikea además de estas ofertas en alimentación, tan apetecibles, hay un día de la semana que te invitan a un menú completo por hacer tus compras allí. Esta estrategia de marketing, cada día me recuerda más a los Bingos de barrio, donde te dan de comer gratis, con tal de que pases el mayor tiempo de tu vida allí dentro.

Seguro que conoces ese tipo de estudios-pronóstico desconcertantes, en los que analizan el tiempo que dedicas a hacer las cosas durante tu día a día y pueden dar como resultado que a lo largo de tu vida pasarás 12 años comiendo, 2 sentado en la taza del váter, 10 jugando con la playstation, … dentro de poco incluirán: 4 años comprando en Ikea. Y es que ese recorrido laberíntico por sus pasillos se hace eterno.

Pasada la conmoción que me produjo la oferta del perrito, para mí lo más obsceno de todo no era el precio, sino la foto del producto. En este caso el cartel muestra una salchicha caliente. Un perrito juguetón. Un frankfurt vicioso. Un encuadre malintencionado que hace recordar a un pene flanqueado por sus dos testículos.

¿Es este un intento de publicidad “mágica” o subliminal que sin ser vista conscientemente, se supone que es muy efectiva y rentable?

A propósito de la publicidad subliminal, resulta sorprendente que los que aseguran que esta práctica publicitaria existe, ponen siempre como ejemplo el experimento que realizó un tal James Vicary en un cine de Estados Unidos en 1957, estudios muy recientes, sí señor. La prueba consistió en incluir uno o dos fotogramas por minuto con la marca que se deseaba publicitar (algunas fuentes indican que dicha marca fue Coca Cola, otras que una firma local de palomitas, y otras que eran ambas a la vez). Lo que algunos no saben es que en 1962 Vicary fue entrevistado por la revista Advertising Age y declaró que el experimento en realidad era una mentira que se llevó a cabo debido a que su empresa pasaba por dificultades económicas.

Personalmente creo que es sólo un juego visual que no creo que haya aumentado la práctica de sexo en la sección de dormitorios y mucho menos las ventas de hot dogs. Un guiño a las mentes más calenturientas, que francamente, me quitó el apetito.

Aquella tarde en Ikea no merendé.

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7 comentarios en “La merienda de IKEA”

  1. Ricardo

    Pues en efecto. Un falo a todas luces. Recuerdo con esto un afiche de coca-cola que circula mucho por interner. Un dibujo que muestra en los contornos del hielo la silueta de una mujer dándo sexo oral a un hombre (se entiende).
    En todo caso, a mí también me quitaría el hambre, por qué razón habría de querer comer un pene si no soy mujer. Bueno. Creo que ahí el detalle. Quizá estabas comprando algo para la novia y estabas en una sección de más afluencia femenina. Derrepente a las mujeres este cartel habría dado sí en el blanco. Lo cual no quiere decir por sierto que las mujeres sean unas pervertidas. Todo está en el subconciente no es así?

  2. TaNiT

    Creo que tampoco voy a merendar jamás en IKEA, jejeje… XD Muy entretenido el artículo! :D

    Saludos!

  3. Ricardo

    Reyna tiene un poco de razón, debería existir la posibilidad de que uno mismo escriba algún artículo sobre un tema de marketing en particular y que, de igual manera, pueda ser comentado. Pero, para mantener esto más organizado, debería solo poder hacerse si estas registrado como colaborador o algo por el estilo.
    Por otro lado, yo uso mozilla 3, actualizado a la última versión, y francamente veo la página sin errores, incluso me agrada mucho su sobriedad (como que al marketero o publicista sería de mal gusto querer venderle algo en su espacio personal no?). Es más, lo he probado en Chrome y Safari y va muy bien en ambos. Quizá haya que actualizar el navegador Reyna.

  4. Marcela A.

    Gracias por el dato de Vicary. Hace rato que desmiento dicho experimento pero no conocía sus declaraciones. Igualmente si eso fuera cierto se habrían hecho mas investigaciones y no se hicieron (o al menos no demostraron nada).
    No había notado lo de la foto de IKEA, qué buena observación y comentarios posteriores. Hay un libro de Wilson Kay que muestra varios ejemplos como ese.

  5. Gonzalo Medina

    Muchas gracias por vuestros comentarios. Los defensores de la existencia de la publicidad subliminal siempre presentan el experimiento de Vicary, como plato fuerte, para impactar y reforzar la tesis con su supuesto gran éxito. Y a continuación te enseñan un montón de anuncios gráficos en los que se lee “sex” en unos cubitos de hielo o una mujer saliendo de la piscina y que apoya sus manos en la zona púbica de la sombra de un hombre. Casi todos ejemplos relacionados con el sexo. Pero, ¿no habíamos quedado en que el “gran experimento” de 1957 consistía en intercalar fotogramas en una proyección de cine con mensajes publicitarios de productos de consumo, para fomentar sus ventas inconscientemente? ¿Cómo se pueden poner ejemplos de gráfica con motivos sexuales para demostrar el mismo efecto subliminal sobre la gente que lo mira? No entiendo nada.

  6. Ricardo

    La cuestión de si el experimento de Vicary era o no real no resta su importancia como referencia. Me refiero a que, en su momento, deben haber habido muchos otros psicólogos, publicistas o demás que hayan iniciado experimentos del mismo tipo basados en una declaración por demás motivadora como la de Vicary mismo. En todo caso Gonzalo, estimo que el cerebro humano puede retener imágenes (o en ello se basa la pub. subliminal) imperceptibles para el yo consciente. Algo así como el interpretar las manchitas que te muestra un psicólogo para saber que ves en ellas! LA razón para asimilarlas como un método igual al utilizado en la publicidad impresa es que parte del mismo principio. Algo oculto, que solo puede ser leído por el subconsciente. En una película se utilizaría unos cuantos fotogramas con una idea casi concreta, pero imperceptible, y en el caso impreso, debido a los temas a los que alude, deberá tratarse solo de una mera forma casual que cumple la función de complemento de la gráfica. Una sombra, un reflejo, un brillo. Hay una publicidad muy buena de Marlboro, en la que aparece un jinete de rodeo en su caballo, en un atardecer y dentro del corral del caballo. Al fondo, solo por casualidad de ángulo, se observa formada por las mismas maderas del corral una estrella. Parecida a la estrella de David. No puedo apostar a que es adrede, y tampoco le encuentro una razón de ser de aquella estrella en la publicidad de Philip Morris, pero ahí está. Aquella estrella tiene otros significados históricos más complejos aún. Cual podría ser el motivo de su presencia? Eso solo lo sabe el creativo o la mera casualidad de la toma. Lo cierto es, si ustedes tuvieran la oportunidad de exponer algo, no lo harían de la misma manera?

  7. Val

    Yo lo que no entiendo aún sobre la publicidad subliminal es con qué finalidad se hace? no entiendo por qué si Ikea quiere vender muchos hot dogs tendría que ponerle forma de pene y testiculos si nuestro subconciente no nos llevaría comprar ni a apetecerlos? bueno… no lo se… alguien me lo puede explicar?

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