Hace un par de semanas asistí a una “anécdota familiar” que me da que reflexionar.
Entre las 20:40 y las 21:30 (sorry, mi memoria es la de un pez!), mi hijo menor (Pol, 7 años) está acabando sus “minutos de descuento” antes de irse a la cama con el habitual capítulo de Bob Esponja. En ese momento suena el teléfono. El niño se levanta del sofá, coge el teléfono, esboza un “hola?” y se queda mirando la televisión con el teléfono apoyado en la oreja.
En ese momento lo normal hubiese sido que su padre, o sea yo, cogiera el teléfono para verificar quien había en el otro lado. Pero no, a veces lo normal no es lo más acertado. Me quedé mirando la escena a la espera de saber como acabaría.
Al cabo de un minuto, el niño, sin dudar un solo minuto (en Catalunya diríamos “ni cort ni peresós”) concluye la conversación con un “no me interesa, gracias” y cuelga el teléfono!!
En es momento (empezando a entender de que iba la cosa) le pregunto: ¿Pol, quien era? y el niño me contesta: Vodafone, querían vendernos no se qué!
Sin entrar en merito de si el comportamiento de Pol responde a un reflejo reflejo de una acción que ha visto hacer por sus padres o, si realmente el niño es consciente de su acción (que yo creo que si) y ha desarrollado un mecanismo de auto-defensa a las incursiones de telemarketing de las operadoras de telefonía (que yo creo que también), mi reflexión es sobre la mala costumbre de las operadoras de telefonía de llamar a casa de las personas en horarios de “derecho a la intimidad familiar” para ofrecer “la mejor oferta que se ha vista en la tierra” y su extensa letra pequeña!
Los responsables de marketing y ventas de las operadoras siguen apostando por el modelo intrusivo, maleducado, a veces agresivo del telemarketing, sin evolucionar ni un solo milímetro sino apostando por el mero volumen. Es tan evidente que su estrategia se basa en realizar en mayor número posible de llamadas para cumplir con las leyes de la probabilidad que la mayoría de las veces no se cuida en absoluto el mensaje, la forma y la calidad incluso de la llamada telefónica, que parece llegar desde la luna imposibilitando que se pueda entender sin esfuerzo lo que nos están diciendo al otro lado del teléfono.
La experiencia de quien recibe esta llamada, la mayoría de las veces realizada desde un call center de “ves a saber donde”, es absolutamente nefasta. El rechazo se produce a los primeros segundos.
Diré más, el tiempo de espera que producen los sistemas automáticos de llamada, desde el momento en que se responde al momento que el operador de telemarketing empieza a hablar es un efecto ya conocido que por si mismo genera rechazo!!
No condeno el telemarketing, en absoluto. El telemarketing realizado con educación, exponiendo un discurso honesto y que aporta valor al interlocutor, realizado en horario laboral o normal es seguramente una fuente de oportunidades de negocio para la empresa.
El telemarketing agresivo, maleducado, simplista (reduce del 95% el coste de tus llamadas) en el cual a veces ni siquiera somos conscientes de quien es la empresa que nos está llamando es una practica que contribuye a alimentar la mala imagen que tenemos los usuarios de las empresas de telecomunicaciones.
Hace un par de días recibí otra llamada (una de muchas). Era Fecsa Endesa que me quería vender un seguro de vida!! Sin comentarios.
Es que no aprendemos. Ni a la de tres!
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GENIAL!!!! grandísimo post en el que se pone de manifiesto la evolución 0 de éste tipo de macrocompañías; Movistar me llamó la semana pasada 15 veces a diferentes horas; no desfallecen aunque les cuelgues o no les cojas; al final, pensaba yo que me iban a ofrecer un gran contrato por el elevado consumo de mis últimos meses, pero qué va… me dicen que si les traigo un amiguete, me quitan cinco euros de la factura… si por lo menos me hubiesen ofrecido alguna fórmula de ahorro en base al horario de mis llamadas, por ejemplo….
Pero lo mejor de todo es la tremenda memoria de pez que tienen, porque hace seis meses lo volvieron a intentar por el mismo método y expresamente les dije que cualquier promoción me la remitiesen por correo electrónico, que no me podían asaltar en cualquier momento con sus llamadas…
en fin, perdón por extenderme y si habéis llegado hasta aquí leyendo, gracias por aguantarme.
Gran Post!!
Saludos,
Pepe MOral
Estoy muy de acuerdo con el post pq lo vivo a diarioen primera persona. Me dan pena los comerciale que se tienen que ganar la vida y a veces mi mujer me reporcha ser muy frío con ellos….
Recordar que según la ley, tenemos derecho a no aparacer en las guias telefonicas o a sí hacerlo pidiendo al operador que no se usen nuestros datos de la guía (es fuente accesible al público)con fines comerciales.
Aquí os dejo esto y enhorabuena por el post
http://www.consumoteca.com/telecomunicaciones/derechos-usuarios-telecomunicaciones/es-obligatorio-aparecer-en-la-guia-telefonica
Muy buen post. Y muy buena reflexión la de Pepe que dice que si al menos nos ofreciesen soluciones basadas en nuestras necesidades o nuestro consumo…una comunicacion honesta. La gente quiere los canales para comunicarse no para que violen su intimidad y roben su tiempo…ya que ninguna de las dos cosas sobra hoy por hoy. A mi ONO me estuvo llamando como una novia/o enagenada durante días! a todas horas!
A mí también me han acosado con las llamadas de Telefónica, del 1485, me llamaban cada 5 minutos, algunos dias a las 7 de la mañana. Y daba igual que les dijera que no me volviesen a llamar o que les cogiera y les dejase hablar solos sin estar yo al telefono…seguian llamando. Yo he trabajado como teleoperadora para Citibank y aquello era alucinante, no teniamos una base de datos para saber la gente a la que ya habiamos llamado hace poco. Lo que nos mandaban los jefes era coger las paginas amarillas y fotocopiar hojas al azar y llamar repetidamente a todos los numeros que hubiera en ellas. A veces llamabas a alguien que justo le habian llamado los teleoperadores del turno de la mañana, y como es normal, teniamos que aguantar muchos cabreos de la gente, que creo que bastante poco nos decian..en general la gente era bastante educada, cosa que a mi me extrañaba mucho. Trabajando así, es imposible que el telemarketing esté bien visto! Es imprescindible, para empezar, una base de datos donde se tengan registradas todas las llamadas que hemos hecho y la respuesta que nos han dado para no volver a molestar en un tiempo al usuario porque si no, lo unico que conseguiremos es que nos manden a la mierda!
Queda mucho por hacer…
Saludos!
Queridos amigos en desgracia, aquí en Buenos Aires, Argentina pasa lo mismo o peor, ya que como el desarrollo aquí aún no ha llegado, te llaman a la una o dos de la mañana, te pegas un susto mayúsculo y te encuentras con una telemarketer que te ofrece los mejores y más caros planes para comunicarte con estos infernales aparatitos. Realmente no se como se puede poner coto a este abuso, pero me imagino que se podrá. Un saludo cordial.
PERSONALMENTE CREO QUE NO ESTÁ MAL LLAMAR A UN HORARIO QUE SE CONSIDERA A LA FAMILIA REUNIDA, PUEDE RESULTAR POSITIVO SI ES UNA PROPUESTA QUE DEBEN DECIDIR (O POR LO MENOS PENSAR ENTRE TODOS). LO MALO DE LOS MENSAJES TELEFÓNICOS, ES EL TIEMPO QUE UTILIZA DE LA REUNIÓN FAMILIAR. DICHOS MENSAJES DEBEN ESTAR COMPRENDIDOS DENTRO DE LAS TRES “C” (CORTOS, CLAROS, CONCISOS)