Cuando el dedo decide señalar una conducta poco ética, todos los involucrados evaden el tema y hacen ver que eso nunca fue apoyado/practicado por ellos.
Hay dos temas en los que ahora nadie acepta responsabilidades.
“Belleza Real”: Bastó que Dove pusiera el grito en el cielo (gracias a su agencia de publicidad, seamos sinceros) y descubriera la rueda al hacer notar que las mujeres sí comemos, a veces tenemos el cabello vuelto un asco, y no nos parecemos a Giselle Bundchen, para que los fotógrafos y gurús de los medios se culparan unos al otro por el exceso de imágenes trucadas.
Ahora que no es tan in ni tan mágico el truquito de plancharle la cara, borrarle los poros y extenderle las pestañas hasta el cielo a la modelo o a Ana Rosa, todos miran para otro lado y escurren el bulto, prometiendo que serán más sensatos en el uso del Photoshop.
[Lee sobre la polémica de la revista Self –Que PROMUEVE el sentirte bien con lo que eres- y sus retoques a la cantante Kelly Clarkson… ¡O el caso de la Beyoncé blanca!]
Los Truchos: Todos los hemos hecho, pero los más frescos han tenido el descaro de inscribirlos en laureadísimos premios, para luego cubrirse de gloria por algo que muchas veces el cliente NO aceptó, o si aceptó sacarlo a la calle fue en un periódico que sólo reciben 100 suscriptores con un aviso pagado por la propia agencia, o fue emitido a las 3 de la mañana en un canal de ventas fantasma; o PEOR aún: llegado el caso, NO hubiera ganado ni una sola compra de su target.
El trucho es válido en cuanto sea una demostración de qué tanto puedes lograr en un aviso ficticio, ya sea pensando en tu marca favorita o en una que se te ocurra en el momento. Si lo pienso, para mí es algo así como “Creatividad Casera” que le muestras al DC para que sepa más o menos de lo que eres capaz en caso de un reto interesante.
Pero mira tú: algunos premios se han dado cuenta que están dando galones dorados a truchos (¡bellísimos, ingeniosos!…pero truchos) y al llegarles noticias que están siendo castigados por la opinión pública, blogs y agencias más modestas, por apoyar de manera tan abierta ése jugar con ventaja, ahora sueltan “la patata caliente” y se distancian de la polémica, escudándose en retirar a los ganadores de sus rankings, y eliminando las piezas truchadas cual si tuvieran la peste.
¿Tú crees que de aquí a cinco años va a haber menos Photoshop, o copetudos premios publicitarios con férreas políticas Trucho Zero?
No apuesto por ello.
http://otcopymadrid.wordpress.com
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qué tiene de malo el photoshop?
me parece una tontería poner el grito en el cielo porque se retoquen imágenes.
antes se hacía con la fotografía química (era más difícil, sí, pero se hacía).
Y si lo piensas, los pintores también lo hacían al retratar (y no voy a hablar de los movimientos artísticos cubistas, puntillistas etc)
El problema NO ES EL PHOTOSHOP, sino el fin de la imagen retocada.
Qué mas da una Beyoncé blanca? una foto es, en principio, una representación artística (a no ser que estemos hablando de fotoperiodismo, señores)No creo que el producto anunciado fuera un blanqueante de uso tópico.
El problema es si una crema antiarrugas, por ejemplo, promete quedarte con la cara como la de la chica de la foto. Una cosa es sacar una foto en la que salgas favorecido y otra es trucarla.
ahí está el problema ético.
Pero es que obviamente el asunto no es contra el Photoshop, o contra el pobre diseñador al que han amenazado con despedir si no le adelgaza las nalgas a esta, o le blanquea la cara a la otra!
El exceso es lo patético
entonces, qué acemos admirando a Botero, picasso, cezanne, etc?
Lautrec era publicista (hacía carteles) y sus creaciones no eran precisamente fieles a la realidad…
por qué tiene que ser distinto ahora?
Lo de los truchos demuestra que los concursos son lo que son…
En realidad se deberían premiar las campañas que han conseguido grandes resultados. Pero claro, a veces éstas no son tan artísticas…